Carne de canción

Carne de Canción: en esta pieza pongo en crisis lugares centrales que salvaguardan el saber, la academia o universidad, que trabajan mayormente en la acumulación de datos, además de privilegiar el saber teórico frente al encarnado. Se necesitan prácticas que produzcan conocimiento desde lo lúdico y placentero; en mi caso me apropio de la disciplina musical e intento una serie de ejercicios caseros, amateurs o DIY que consigan aproximarme por un lado a la producción sonora y por otro a la generación de saberes. Estos pasan por cantar temas de Whitney con letras de Ranciere, leer contratos de trabajo o convocatorias y sus cláusulas legales cual canto gregoriano, musicar con un Casio una conferencia a tiempo real. Y sí, si formas parte de una élite, como es el caso cuando te dedicas a la danza contemporánea, y encuentras placer en profundizar en un saber específico, hay otro ejercicio para invertir jerarquías de poder. Pasar de tocar al dejarse tocar por de manera que se practique la simetría entre la escucha y la voluntad, entre el lenguaje y la carne y seguir poniendo en crisis ciertos roles, invirtiéndolos, desdibujando los límites.

Laila Tafur

Laila Tafur

Nací en Granada y me formé como bailarina y coreógrafa en las escuelas de Reykjavik, Lisboa y Barcelona. Cursé el máster MPECV del Reina Sofía y el PEI del MACBA, donde el interés por la danza viró hacia su lado más gamberro y bastardo. Entre mis trabajos están Mi Arma, un western flamenco; Susobras, muy meta sobre la propia danza; Monstruo, de lo indecible o salvaje; Cobalto, una marcianada híbrida creada junto a Alba Rihe y Carne de Canción donde convive la aproximación amateur a la producción sonora, con el oficio de bailarina profesional.